Para comprender fácilmente el concepto al que hacemos referencia, podemos imaginarnos cómo funciona una esponja cuando la sumergimos en un cubo lleno de agua. Al sacarla, observamos que la esponja ha incorporado una gran cantidad de agua en su estructura, la cual, si no aplicamos presión, se liberará gradualmente hasta secarse por completo. De manera similar, sectores como las cabeceras de los ríos, las llanuras de inundación o las zonas de turberas actúan como “Territorios Esponja”. Estas áreas tienen una gran capacidad de retención de agua, lo que les confiere un alto valor ambiental y social al proporcionar valores ecológicos esenciales como la regulación hídrica, la mitigación de los efectos de las sequías y del riesgo de inundaciones, o la mejora de la calidad de las aguas, entre otros.


Aunque sería lógico pensar que estas zonas representan elementos estratégicos en la ordenación territorial por su papel crucial en la regulación del ciclo hidrológico, la realidad es que su estado de conservación en Europa dista mucho de ser óptimo. La degradación y ocupación de estos territorios implica una pérdida de funcionalidad y un aumento de la vulnerabilidad frente a fenómenos climático-meteorológicos extremos, pero agravados por el cambio global tan intenso de las últimas décadas.
El proyecto europeo HORIZON-SpongeBoost, en el que participan investigadores/as de diversas instituciones científicas de 7 países europeos, surge de la necesidad de cuantificar los efectos beneficiosos de las restauraciones ecológicas de los Territorios Esponja como estrategia de mitigación y adaptación a los riesgos ambientales crecientes derivados del calentamiento climático. Su objetivo final es asignar valores concretos a estos beneficios, facilitando así a las administraciones argumentos sólidos en la toma de decisiones para proteger y restaurar estos ecosistemas clave. En este contexto, el Centro Ibérico de Restauración Fluvial (CIREF) desempeña un papel esencial en el proyecto al coordinar a los equipos responsables de la monitorización y análisis de los casos de estudio.


Analizamos siete territorios esponja en cuatro países europeos: dos en Alemania, dos en Estonia, uno en Portugal y dos en España. En nuestro país, nos enfocamos en el complejo de turberas de la Serra do Xistral en el noroeste ibérico, donde compararemos áreas severamente degradadas con otras en proceso de renaturalización (rewilding) que, a priori, han recuperado sus funciones hidrológicas naturales. Además, estudiamos también las llanuras de inundación del tramo medio del río Ebro, evaluando la eficacia de las restauraciones realizadas en el marco del proyecto Life EbroResilience.
La diversidad geográfica que abarca este proyecto nos brinda un valioso conocimiento sobre el comportamiento de los territorios esponja en diferentes contextos ambientales, económicos y sociales, favoreciendo una gestión más efectiva y sostenible del territorio.
Además, del 16 al 19 de marzo de 2026, el consorcio de SpongeBoost celebró en Ponta Delgada, en la isla de São Miguel (Azores), su tercera reunión de trabajo. El encuentro reunió a socios del proyecto de toda Europa para compartir conocimientos, reforzar la colaboración entre los distintos casos de estudio y avanzar en la restauración y mejora de la capacidad natural de retención de agua de los paisajes, con el objetivo de fortalecer la biodiversidad y la resiliencia de los ecosistemas. Durante la reunión se abordaron, entre otros aspectos, el lanzamiento de la plataforma S.P.O.N.G.E (https://media.stroming.nl/sponge/#about) para el intercambio de conocimiento y la colaboración a escala del proyecto, la publicación conjunta de un informe de políticas junto con SpongeScapes, SpongeWorks, MERLIN y FutureLakes, y la presentación de nuevos resultados científicos (https://www.spongeboost.eu/comic-books), entre ellos ocho artículos publicados en el número especial Wetlands in a Changing Climate y la segunda edición de la serie de cómics de SpongeBoost.
La reunión incluyó también un Science Café, talleres centrados en los casos de estudio y una visita de campo a la meseta de Graminhais, la mayor turbera de la isla de São Miguel, con más de 100 hectáreas de extensión. Estas actividades permitieron conectar los datos obtenidos en campo con soluciones prácticas y con su posible incidencia en las políticas públicas, además de seguir avanzando en la planificación de las acciones de comunicación y divulgación del proyecto, incluyendo nuevas propuestas para ampliar su impacto a largo lazo.









