Sobre el polémico caso de Biscarrués

CIREF • Jueves, 27 de Enero de 2011

Después de hacerse público el Informe de Evaluación del Estudio de Impacto Ambiental del Proyecto “Embalase de Biscarrués en el río Gállego” del CEDEX, que considera que el proyecto debería desestimarse por presentar impactos ambientales críticos y por no estar debidamente justificado, aseguran tajantemente  en los medios, tanto Boné como Arguilé, que la decisión está tomada y que se hará lo posible para que el embalse de Biscarrués se lleve a cabo.

“Esta obra es muy importante para Aragón” y “vamos a exigir que se haga la obra de Biscarrués y las balsas laterales en los mismos términos en los que fueron aprobados en la Comisión del Agua de Aragón (de 2006)” dicho por el consejero de Medio Ambiente Alfredo Boné, o "es una imprudencia más que temeraria que [un funcionario del CEDEX, organismo que depende del Ministerio de Fomento], se atreva a filtrar su opinión sobre una cosa tan seria" por parte del  consejero de Agricultura del Gobierno de Aragón, Gonzalo Arguilé, y que califica al CEDEX y a la Secretaría de Estado de Cambio Climático de “militantes del radicalismo ecologista” son algunas de las declaraciones que se han hecho públicas a los medios (periódicodearagon.com; heraldo.es)

Desde nuestro punto de vista debería de ser una decisión técnica y no política. Los impactos ambientales son suficientemente graves como para que se desestime un  proyecto que puede suponer la muerte definitiva del río Gállego, un curso fluvial ya enormemente regulado.

El Informe de Evaluación del Estudio de Impacto Ambiental del Proyecto “Embalase de Biscarrués en el río Gállego”  que realizó el CEDEX el mes de abril de 2010 concluyó con los impactos más significativos que implicaría la construcción del embalse, y que exponemos tal como aparecen descritos a continuación:

- Desaparición de un tramo fluvial del curso medio del río Gállego con un estado de conservación muy bueno, aspecto crítico si se considera la desaparición de muchos otros tramos por los embalses ya existentes en este río, y en particular por lo dos que prácticamente lindan con el propuesto, La Peña y Ardisa. En toda la longitud del río entre la presa de Ardisa y la cola de La Peña, quedará menos de un tercio del tramo fluvial, y segregado en dos tramos, ambos muy influidos por la cola de los embalses. Esta desaparición supone la pérdida de un elemento geomorfológico singular, y de todo el ecosistema asociado.

- Existe una afección cierta a la nutria, aunque no se sabe con exactitud qué repercusiones puede tener, al no haberse estudiado las poblaciones y número de individuos concretos que se verán afectados. Muchas otras especies singulares como el cangrejo de río autóctono, varias náyades, entre ellas la margaritona, galápagos o aves como el mirlo acuático quizá pudieran verse afectadas, al ser posible su presencia. No hay datos fiables que permitan saber, con razonable certidumbre, si realmente se verán o no afectadas. También es cierta la afección a varias especie de peces, que se verán relegadas a un tramo fluvial muy reducido, lo que sin duda tendrá repercusiones en sus poblaciones, agravadas por la previsible colonización del nuevo embalse por especies alóctonas.

- Desaparecerá la vegetación de ribera, incluida en un hábitat de interés comunitario. Esta desaparición se suma a la ya producida por Ardisa y La Peña, de manera que las saucedas originarias de este tramo fluvial quedarán constreñidas al tramo entre la cola del embalse de Biscarrués y la presa de La Peña.

- Se verá afectado todo el curso bajo del río Gállego por la desaparición de las avenidas ordinarias, las más importantes para la formación y mantenimiento del cauce, lo que producirá cambios en el ecosistema, tanto físicos, en la evolución morfológica del río, como en la vegetación. Estas afecciones tendrán una repercusión directa sobre el LIC Bajo Gállego, que verá alteradas sus condiciones, perdiendo naturalidad, y pudiendo afectar a los valores por los que se propuso.

- Se producirá una nueva fragmentación longitudinal del río Gállego, irreversible e irrecuperable, ya que no se propone ninguna medida que permita evitar el efecto barrera de la presa. En la actualidad, la sucesión de presas en el río Gállego crea compartimentos estancos y aislados, que afectan drásticamente a su papel como corredor biológico. La nueva presa será un nuevo obstáculo, y una nueva fragmentación.

- Se afectará de forma muy importante a la conectividad entre las vertientes oriental y occidental del río Gállego. La presencia de tres embalses casi seguidos, Ardisa, Biscarrués y La Peña, supondrá una barrera casi infranqueable para los desplazamientos este-oeste de la fauna. La situación creada por los embalses de Ardisa y La Peña se agrava con Biscarrués, hasta el punto de aislar casi las dos vertientes.

- Se producirá una afección muy importante al paisaje, por la construcción de la presa, sus accesos, la central eléctrica, los edificios de administración, una línea eléctrica, dos variantes de carreteras, préstamos, vertederos, dos balsas de decantación y por el vaso del embalse, que pese a lo señalado en el EsIA, parece inevitable que termine generando una banda árida entre la cota normal de inundación y la de avenidas. La suma de todas estas actuaciones, algunas no analizadas en el EsIA, supondrá una pérdida de calidad paisajística.

- La pérdida de valor paisajístico afectará de forma subsidiaria al uso turístico que actualmente tiene la zona, efecto que se verá agravado por la desaparición de parte del río, donde actualmente se práctica rafting, actividad que atrae muchos visitantes, y que ha dado lugar a un yacimiento de empleo en la comarca. Asimismo, se ocuparán zonas de cultivo con la mayoría de las actuaciones previstas. En su conjunto, todas las actuaciones del proyecto generarán una afección significativa sobre la población de esta zona.

En definitiva,  el Informe, “considera que el proyecto debería desestimarse por presentar impactos ambientales críticos, no estar adecuadamente justificado, carecer de una verdadera evaluación de alternativas y no demostrarse razonadamente que salvaguarde los intereses generales desde una perspectiva global e integrada, como recoge la exposición de motivos del Real Decreto Legislativo 1/2008, de 11 de enero, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Evaluación de Impacto Ambiental de proyectos” .

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