elcomerciodigital.com • Jueves, 4 de Marzo de 2010

En 2006, los vecinos del barrio de Coronel Baeza de Trubia descubrieron grietas en sus casas. Las construyeron en 1956 y, una década más tarde, levantaron junto a sus pisos la presa El Machón para abastecer de agua a la Fábrica de Armas. Y a ella le achacaron la responsabilidad, porque su construcción supuso un cambio en el cauce del río Trubia. Con la fábrica en declive, la presa perdió su sentido y la Confederación Hidrográfica del Norte, ahora del Cantábrico, aceptó las peticiones vecinales y en 2008 se comprometió a derribarla. Ese año licitó un proyecto para desmontarla cuya finalización se prolongó a lo largo de 2009. Ahora acaba de dar un paso más: ha entregado al Ministerio de Medio Ambiente el proyecto de evaluación de impacto ambiental, imprescindible para que El Machón se caiga.

El departamento que dirige Elena Espinosa recibió la documentación el 24 de febrero. Habrá que esperar tres meses para que los afectados puedan consultarla. A partir de entonces, Medio Ambiente tendrá que tomar una decisión sobre la viabilidad de los trabajos que llevan años reclamando vecinos y pescadores, a los que se han sumado políticos, entre otras cosas porque la presa impide a los salmones ascender por el Trubia.

De hecho, la intención de la CHC es demolerla para que los peces puedan subir por el río y «mejorar la margen izquierda para posibles avenidas», donde están las casas, explicaron fuentes de la confederación. En concreto, derribarán los elementos en desuso que obstruyen el cauce, «como la presa, los transformadores y la garita». El proyecto también contempla la construcción de una escollera y la creación de un paseo fluvial, además de una escala de peces, una nueva que sustituirá a la construida en los 90 por el Principado, pero que necesitaría que la chapa de la presa estuviera cerrada. No lo está y circula tan poca agua que los salmones la ignoran. Sin embargo, sí sirve para retener ramas y árboles en riadas y aumentar el riesgo de inundación.

Hasta que las obras para eliminar El Machón estén ejecutadas, la Consejería de Medio Ambiente deberá empujar a los salmones incapaces de superar el obstáculo. La pesca a cucharilla de los técnicos del Gobierno regional ha creado un atractivo turístico que lleva, en diciembre, a curiosos y pescadores a ver cómo los peces lo intentan una y otra vez.

Pero no todos defienden la necesidad de demoler el muro. Los hay que temen que abrir el paso permita a las bogas que invaden el Nalón colonizar el Trubia y que con la obra desaparezca un pozo donde paran los peces y los frezaderos que hay al pie de la presa.

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